Si bien las verrugas pueden aparecer a cualquier edad, el 10% de niños de entre 12 y 16 años las padece, ya que la aparición de las mismas suele darse durante la adolescencia.
Las verrugas generalmente suelen contagiarse a través del contacto. Esto puede ocurrir al entrar en contacto con el virus, o sea tocando las verrugas, pero el riesgo de contagio no es alto, sí aumenta cuando el virus entra en contacto con alguna zona lastimada. También puede producirse el contagio a través de duchas, piletas, toallas, etc., que hayan estado en contacto con personas que posean verrugas. De todas maneras éstas no son razones para que salgan las verrugas, sino que también existe la predisposición a tenerlas. Una vez que ha ocurrido el contagio, el virus del papiloma humano permanece latente y luego aparecen las verrugas las cuales pueden durar algunas semanas e incluso algunos meses.
Las verrugas pueden clasificarse en cuatro tipos: verrugas vulgares o comunes, verrugas planas, verrugas plantares y verrugas genitales.
- Verrugas vulgares o comunes: éste tipo de verrugas suele presentarse en zonas como manos, dedos, bordes de las uñas y rodillas. Generalmente son indoloras aunque antiestéticas. Las verrugas vulgares presentan un aspecto rugoso, firmes, de color parecido al de la piel y generalmente de forma redondeada, si se las observa de cerca parecieran presentar puntitos negros. Generalmente su tamaño varía de 1mm a 1 cm de diámetro. Son muy frecuentes en los niños, incluso en la zona de la boca.
- Verrugas planas: éste tipo de verrugas se hacen presentes en zonas como rostro, rodillas, antebrazos, piernas y dorso de las manos. Son más suaves, de color piel, grisáceas o amarronadas y de menor tamaño que las anteriores, no suelen tener más de 5 mm de diámetro. Éste tipo de verrugas suele presentare en grupos de entre 20 y 100. En los niños y en los hombres suelen aparecer en el rostro y en las mujeres en la zona de las piernas, ya que la irritación causada tanto por la depilación o por afeitarse suele provocar las verrugas planas.
- Verrugas plantares: como su nombre lo indica, éste tipo e verrugas aparece en la planta de los pies. Existen dos tipos de verrugas plantares: las profundas y las superficiales o mosaico. Las profundas suelen ser muy dolorosas al caminar, incluso pueden confundirse con una espina o algo clavado en el pie a causa del dolor que provocan. Estas verrugas no salen a la superficie porque al caminar se van aplastando, suelen aparecer en las zonas de apoyo del pie y presentan los puntitos negros al igual que las verrugas comunes. Las verrugas superficiales o mosaico aparecen en toda la planta del pie, se presentan en forma de placas, no son dolorosas pero sí resistentes al tratamiento
- Verrugas genitales: éste tipo de verrugas es muy frecuente y la forma más común de contraerlas son a través de la transmisión sexual. Las verrugas aparecen en zonas genitales (tanto en hombres como en mujeres) y alrededor del ano. Este tipo de verrugas son altamente contagiosas, se presentan en forma de coliflor y si bien en ocasiones pueden ser asintomáticas, en otros casos pueden ocasionar ardor, irritación y olor desagradable
Que Son Los Lunares?
Los lunares (nevos) son pequeñas
formaciones cutáneas generalmente
oscuras que se desarrollan a partir
de las células productoras de
pigmento de la piel (melanocitos).
Los lunares tienen tamaños diversos,
pueden ser planos o abultados, lisos
o rugosos (verrugosos) y en algunos
de ellos crece pelo. Si bien por lo
general son de color pardo oscuro o
negro, los lunares pueden ser de
color carne o amarillo-pardusco.
Casi todos los individuos presentan
alrededor de 10 lunares, que en la
mayoría de los casos se forman
durante la niñez o la adolescencia.
Al igual que todas las células, las
pigmentadas responden a variaciones
de los valores hormonales y por ello
los lunares pueden aparecer,
agrandarse u oscurecerse durante el
embarazo.
Dependiendo de su aspecto y
localización, los lunares pueden ser
considerados manchas o marcas de
belleza. Los lunares que resultan
poco atractivos o están localizados
en zonas donde las prendas de vestir
pueden irritarlos pueden ser
extirpados por el médico utilizando
un bisturí y anestesia local.
Habitualmente, los lunares son
inofensivos y no tienen que ser
extirpados. Sin embargo, algunos se
asemejan mucho al melanoma maligno,
un cáncer de piel, y puede resultar
difícil diferenciar unos de otros.
Además, a partir de lunares no
cancerosos puede formarse un
melanoma maligno. De hecho, casi la
mitad de los melanomas malignos
comienzan en los lunares, así que un
lunar que tenga aspecto sospechoso
debería ser extirpado y examinado al
microscopio. Los cambios en un lunar
como un agrandamiento (especialmente
con un borde irregular),
oscurecimiento, inflamación, cambios
de color moteados, hemorragia, piel
rota (úlcera), picor y presencia de
dolor son posibles indicadores de un
melanoma maligno. Si el lunar
resulta ser canceroso, es posible
que se necesite una segunda
operación para extirpar la piel que
lo rodea.
Lunares
atípicos
Los lunares atípicos (nevos
displásicos) son formaciones planas
o abultadas de piel oscura mayores
que los lunares ordinarios (mayores
de un centímetro de diámetro) y no
son necesariamente redondos. Su
color varía desde el bronceado hasta
el pardo oscuro, frecuentemente
sobre un fondo rosado.
Algunas personas tienen más de 100
lunares atípicos que pueden
continuar apareciendo incluso pasada
la edad madura. Los lunares atípicos
pueden aparecer en cualquier parte
del cuerpo, a pesar de que son más
frecuentes en las zonas cubiertas
como las nalgas, el pecho y el cuero
cabelludo (una distribución
considerablemente diferente a la de
los lunares ordinarios).
La tendencia a presentar lunares
atípicos es hereditaria, aunque
pueden formarse en algunas personas
sin historia familiar al respecto.
La persona que presenta lunares
atípicos y dos o más familiares
cercanos que hayan tenido muchos
lunares atípicos y melanoma
(síndrome del nevo displásico) corre
un gran riesgo de desarrollar
melanoma maligno. No se sabe si el
riesgo de melanoma es mayor en
personas que presentan lunares
atípicos pero que no tienen historia
familiar de melanoma.
Quienes tienen lunares atípicos
(particularmente aquellos con
historia familiar de melanoma) deben
buscar cualquier cambio que pueda
indicar melanoma maligno. Todos los
años deberían someterse a un examen
de piel realizado por su médico de
cabecera o dermatólogo. Los
dermatólogos observan los lunares
atípicos para controlar los cambios
sutiles, como un cambio de color o
tamaño. Para ayudar a controlar
estos cambios, los dermatólogos
utilizan a menudo fotografías en
color del cuerpo completo. Si se
produjese cualquiera de los cambios
mencionados en un lunar atípico,
éste debería ser extirpado.
Algunos expertos creen que la
radiación solar acelera el
desarrollo de los lunares atípicos,
así como sus cambios. Los pacientes
con lunares atípicos deberían evitar
la exposición al sol. Cuando estén
al sol, deberían usar siempre un
filtro solar con un factor de
protección (FPS) de al menos 15.
Estos filtros solares pueden formar
una especie de barrera contra los
rayos ultravioleta (UV) que producen
cáncer


