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La reconstrucción de la mama tras su extirpación por cáncer de mama u otra enfermedad (mastectomía) es uno de los procedimientos quirúrgicos actuales dentro de la cirugía plástica más gratificantes para la paciente. El desarrollo de nuevas técnicas y materiales médicos posibilitan al cirujano plástico crear una mama similar en forma, textura y características a la mama no operada.
El resultado obtenido tras una reconstrucción mamaria es definitivo y permite hacer una vida absolutamente normal. En algunos casos la mama reconstruida puede tener una aspecto más firme y parecer más redonda que la otra mama. Puede que el contorno no sea exactamente igual que antes de la mastectomía, y pueden existir algunas diferencias de simetría con la mama no intervenida. Sin embargo, estas diferencias sólo suelen ser aparentes para la propia mujer, no siendo percibidas por los demás.
Para la inmensa mayoría de las pacientes mastectomizadas, la reconstrucción de la mama supone una mejoría de imagen absoluta, proporcionando además un equilibrio psicológico que en muchas ocasiones se había perdido, volviendo a verse un cuerpo completo. Esto le conducirá, en breve, a llevar una vida tanto social como sexual completa y olvidar la enfermedad que le condujo a la reconstrucción.
Así, la reconstrucción mamaria tiene como fin:
· recrear una mama de aspecto natural, incluyendo, si así lo desea la paciente, la areola y el pezón
· eliminar la necesidad de llevar prótesis de relleno, posibilitando llevar prendas de vestir que no serían posibles sin reconstrucción (bañadores, escotes, etc.)
· rellenar el hueco y la deformidad que queda en el tórax restaurar la imagen corporal, mejorar la calidad de vida y proporcionar satisfacción a al paciente.

Las verrugas son causadas por un virus llamado virus del papiloma humano. Éste virus tiene más de 70 tipos de ramificaciones. Las verrugas suelen aparecer en zonas como manos, pies y rostro. Generalmente son del mismo tono de la piel y ásperas al tacto, en otros casos pueden ser mas oscuras, planas, suaves, con puntos negros, etc. Esto va a depender del lugar donde se encuentre situada la verruga.

Si bien las verrugas pueden aparecer a cualquier edad, el 10% de niños de entre 12 y 16 años las padece, ya que la aparición de las mismas suele darse durante la adolescencia.

Las verrugas generalmente suelen contagiarse a través del contacto. Esto puede ocurrir al entrar en contacto con el virus, o sea tocando las verrugas, pero el riesgo de contagio no es alto, sí aumenta cuando el virus entra en contacto con alguna zona lastimada. También puede producirse el contagio a través de duchas, piletas, toallas, etc., que hayan estado en contacto con personas que posean verrugas. De todas maneras éstas no son razones para que salgan las verrugas, sino que también existe la predisposición a tenerlas. Una vez que ha ocurrido el contagio, el virus del papiloma humano permanece latente y luego aparecen las verrugas las cuales pueden durar algunas semanas e incluso algunos meses.

Las verrugas pueden clasificarse en cuatro tipos: verrugas vulgares o comunes, verrugas planas, verrugas plantares y verrugas genitales.

  • Verrugas vulgares o comunes: éste tipo de verrugas suele presentarse en zonas como manos, dedos, bordes de las uñas y rodillas. Generalmente son indoloras aunque antiestéticas. Las verrugas vulgares presentan un aspecto rugoso, firmes, de color parecido al de la piel y generalmente de forma redondeada, si se las observa de cerca parecieran presentar puntitos negros. Generalmente su tamaño varía de 1mm a 1 cm de diámetro. Son muy frecuentes en los niños, incluso en la zona de la boca.
  • Verrugas planas: éste tipo de verrugas se hacen presentes en zonas como rostro, rodillas, antebrazos, piernas y dorso de las manos. Son más suaves, de color piel, grisáceas o amarronadas y de menor tamaño que las anteriores, no suelen tener más de 5 mm de diámetro. Éste tipo de verrugas suele presentare en grupos de entre 20 y 100. En los niños y en los hombres suelen aparecer en el rostro y en las mujeres en la zona de las piernas, ya que la irritación causada tanto por la depilación o por afeitarse suele provocar las verrugas planas.
  • Verrugas plantares: como su nombre lo indica, éste tipo e verrugas aparece en la planta de los pies. Existen dos tipos de verrugas plantares: las profundas y las superficiales o mosaico. Las profundas suelen ser muy dolorosas al caminar, incluso pueden confundirse con una espina o algo clavado en el pie a causa del dolor que provocan. Estas verrugas no salen a la superficie porque al caminar se van aplastando, suelen aparecer en las zonas de apoyo del pie y presentan los puntitos negros al igual que las verrugas comunes. Las verrugas superficiales o mosaico aparecen en toda la planta del pie, se presentan en forma de placas, no son dolorosas pero sí resistentes al tratamiento
  • Verrugas genitales: éste tipo de verrugas es muy frecuente y la forma más común de contraerlas son a través de la transmisión sexual. Las verrugas aparecen en zonas genitales (tanto en hombres como en mujeres) y alrededor del ano. Este tipo de verrugas son altamente contagiosas, se presentan en forma de coliflor y si bien en ocasiones pueden ser asintomáticas, en otros casos pueden ocasionar ardor, irritación y olor desagradable

Que Son Los Lunares?


Los lunares (nevos) son pequeñas formaciones cutáneas generalmente oscuras que se desarrollan a partir de las células productoras de pigmento de la piel (melanocitos).

Los lunares tienen tamaños diversos, pueden ser planos o abultados, lisos o rugosos (verrugosos) y en algunos de ellos crece pelo. Si bien por lo general son de color pardo oscuro o negro, los lunares pueden ser de color carne o amarillo-pardusco. Casi todos los individuos presentan alrededor de 10 lunares, que en la mayoría de los casos se forman durante la niñez o la adolescencia. Al igual que todas las células, las pigmentadas responden a variaciones de los valores hormonales y por ello los lunares pueden aparecer, agrandarse u oscurecerse durante el embarazo.

Dependiendo de su aspecto y localización, los lunares pueden ser considerados manchas o marcas de belleza. Los lunares que resultan poco atractivos o están localizados en zonas donde las prendas de vestir pueden irritarlos pueden ser extirpados por el médico utilizando un bisturí y anestesia local.

Habitualmente, los lunares son inofensivos y no tienen que ser extirpados. Sin embargo, algunos se asemejan mucho al melanoma maligno, un cáncer de piel, y puede resultar difícil diferenciar unos de otros. Además, a partir de lunares no cancerosos puede formarse un melanoma maligno. De hecho, casi la mitad de los melanomas malignos comienzan en los lunares, así que un lunar que tenga aspecto sospechoso debería ser extirpado y examinado al microscopio. Los cambios en un lunar como un agrandamiento (especialmente con un borde irregular), oscurecimiento, inflamación, cambios de color moteados, hemorragia, piel rota (úlcera), picor y presencia de dolor son posibles indicadores de un melanoma maligno. Si el lunar resulta ser canceroso, es posible que se necesite una segunda operación para extirpar la piel que lo rodea.

Lunares atípicos

Los lunares atípicos (nevos displásicos) son formaciones planas o abultadas de piel oscura mayores que los lunares ordinarios (mayores de un centímetro de diámetro) y no son necesariamente redondos. Su color varía desde el bronceado hasta el pardo oscuro, frecuentemente sobre un fondo rosado.

Algunas personas tienen más de 100 lunares atípicos que pueden continuar apareciendo incluso pasada la edad madura. Los lunares atípicos pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, a pesar de que son más frecuentes en las zonas cubiertas como las nalgas, el pecho y el cuero cabelludo (una distribución considerablemente diferente a la de los lunares ordinarios).

La tendencia a presentar lunares atípicos es hereditaria, aunque pueden formarse en algunas personas sin historia familiar al respecto. La persona que presenta lunares atípicos y dos o más familiares cercanos que hayan tenido muchos lunares atípicos y melanoma (síndrome del nevo displásico) corre un gran riesgo de desarrollar melanoma maligno. No se sabe si el riesgo de melanoma es mayor en personas que presentan lunares atípicos pero que no tienen historia familiar de melanoma.

Quienes tienen lunares atípicos (particularmente aquellos con historia familiar de melanoma) deben buscar cualquier cambio que pueda indicar melanoma maligno. Todos los años deberían someterse a un examen de piel realizado por su médico de cabecera o dermatólogo. Los dermatólogos observan los lunares atípicos para controlar los cambios sutiles, como un cambio de color o tamaño. Para ayudar a controlar estos cambios, los dermatólogos utilizan a menudo fotografías en color del cuerpo completo. Si se produjese cualquiera de los cambios mencionados en un lunar atípico, éste debería ser extirpado.

Algunos expertos creen que la radiación solar acelera el desarrollo de los lunares atípicos, así como sus cambios. Los pacientes con lunares atípicos deberían evitar la exposición al sol. Cuando estén al sol, deberían usar siempre un filtro solar con un factor de protección (FPS) de al menos 15. Estos filtros solares pueden formar una especie de barrera contra los rayos ultravioleta (UV) que producen cáncer

 

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